Reloj Maldito





Eran horas encerradas dentro de un reloj maldito.
Todas alineadas sin tocarse unas a otras, cada una
tenía sus sesenta minutos llenos de segundos
de gloria, ignorando la existencia de su homóloga.

El tiempo calculaba con malicia.
A cada una adularía, a cada una seduciría,
mas con ninguna se quedaría; manos sabias
por la edad, detuvieron inesperadamente las manecillas.

El gris de la tempestad cubrió celosamente
al intervalo y las horas aullaron desesperadas
porque no llegó quien esperaban, heridas
pronunciaron frases llenas de vocablos ardidos.

Locas intentaron escapar de la cárcel a la que habían
sido sometidas sin necesidad y con antojo.
Por más que gimieron, por más que lloraron, el tiempo
nunca más regresó.

La mujer de las tres décadas se lo llevó consigo e
indignada por la perversidad que emanaba de
las horas, lanzó el reloj al río del pasado y dejó
que sus aguas se llevaran el objeto con destino al olvido.


© 2016 Hilda Hurtado A.

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